En los tiempos que corren cada día oímos más noticias en televisión, radio, internet, etc. acerca de distintos tipos de violencia, violencia de género, en las aulas, en las calles, etc.
Por la parte que me toca trataré de hablaros un poco acerca de la violencia generada en las aulas, no porque las demás violencias no tengan la misma o mayor repercusión en nosotros.
Yo no recuerdo haber vivido las circunstancias que se dan actualmente en las clases y eso que tampoco soy muy mayor....Tanto mis compañeros de clase como amig@s de mi generación teníamos un trato especial hacia los profesores, les llamábamos de usted y reinaba el respeto entre nosotros.
Conflictos y peleas ha habido y habrá siempre pero estamos llegando a un punto que sobrepasa los límites.
Se ha pasado del insulto a las vejaciones y ya no solamente están implicados los propios alumnos sino que son "cómplices" de esta situación los propios padres.
Especialmente se están dando estos casos en barrios marginales donde la vida en la calle es la única educación que reciben l@s chic@s, adolescentes que se inician pronto en el consumo de alcohol, drogas, familias desestructuradas, familias con pocos recursos económicos, etc.
Las medidas que los especialistas aconsejan para templar el clima en las aulas comienzan por impeler a padres y educadores a hacer respetar las normas desde la primera infancia. Ello incluye huir de una permisividad excesiva, evitar comportamientos tales como desautorizar a un profesor delante del alumno o la tolerancia cero frente a actitudes como la burla, el desprecio o los comentarios despectivos frente a cualquier persona, especialmente a las consideradas “diferentes” (la violencia, en ocasiones, puede presentar un componente racial o sexista)
Otra de las recomendaciones es evitar que los niños y jóvenes se vean saturados con los mensajes agresivos presentes en los medios de difusión. Por el contrario, hay que hacer hincapié en la inculcación de valores como la solidaridad, la tolerancia o el respeto al prójimo, tan poco frecuente en nuestros días. Los centros docentes, por su parte, como responsables de prevenir y combatir comportamientos violentos, deben adoptar medidas encaminadas a su prevención, tales como el establecimiento y comunicación de una política y una mayor formación del profesorado sobre cómo abordar este tipo de fenómeno.
La violencia tiene dos facetas, la física y psicológica, pudiendo definirse como comportamientos que implican faltas de respeto, agresiones físicas o verbales y ataques. Aparte del alumnado, dichos comportamientos pueden provenir de padres y otras personas ajenas al centro docente, y afectar no sólo al profesorado, sino a personal auxiliar como limpiadores, cocineros, administrativos o ayudantes e incluso a los propios alumnos.
Las consecuencias de los episodios de violencia en las aulas pueden traducirse en daños físicos y emocionales, estrés, desmotivación, bajas por depresión, aumento del absentismo, desmotivación y en los casos más graves, estrés postraumático de los afectados.
Por favor inculquemos a l@s niñ@s el respeto a los profesores.
“El principio de la educación es predicar con el ejemplo” (A.R.J. Turgot)

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